Bronquiolitis aguda y fisioterapia

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La bronquiolitis aguda es la enfermedad respiratoria más común en el primer año de vida de nuestros pequeños. Está asociada al virus respiratorio sinticial que sigue picos estacionales a los largo del año. Esta enfermedad es una inflamación de las vías respiratorias inferiores , principalmente los bronquiolos y cursa con inflamación, producción de moco y broncoespasmo. Debido a ello se limitan y obstruyen esas vías, reduciendo la capacidad de respiratoria de los pequeños, y apareciendo “ruidos respiratorios”. En la mayoría de los casos la clínica es similar a un catarro normal, pasando así desapercibidas, pero para aproximadamente el 1% de los niños sanos supone pasar por un ingreso hospitalario. Exploración respiratoria en niño Existen una serie de factores de riesgo asociados a la bronquiolitis, como son: Niños menores de 3 meses Bebés con enfermedades cardio pulmonares crónicas Bebés prematuros Bebés expuestos al humo del tabaco A

Fisioterapia en el cólico del lactante

No hay nada peor para unos padres, sobre todo si son primerizos, que tener un bebé llorando desconsoladamente y no saber qué le pasa ni cómo calmarle. Enseguida buscamos en internet, o hablamos con otros padres en busca de una respuesta y en muchas ocasiones se llega a la conclusión de que el bebé padece lo que se llama un cólico del lactante, pero ¿qué es el cólico del lactante y cómo identificarlo? En este artículo os doy unas pistas para ayudar a identificarlo.

El cólico del lactante se caracteriza fundamentalmente por la aparición de un llanto repentino e inconsolable que aparece en el bebé de entre dos semanas y cuatro meses de vida. Los episodios se suceden casi a diario, normalmente a última hora de la tarde y no se debe a los motivos habituales por los que suele llorar un bebé. El principal problema en el diagnóstico radica en que el bebé no habla y no puede decirnos por qué llora, por lo que debemos recurrir a la subjetividad de, generalmente, los padres para valorar los síntomas. Hasta hace no mucho se usaba la llamada regla de los treses: Que el bebé llore al menos 3 horas al día, al menos 3 días a la semana y durante al menos 3 semanas consecutivas, pero esto debe tener sólo un carácter orientativo, entre otras cosas porque obligaría a esperar al menos tres semanas para realizar el diagnóstico.
Bebé llorando desconsoladamente

Esta dificultad en el diagnóstico hace que algunas personas, incluso profesionales sanitarios, nieguen la existencia de este problema, pero la realidad es que cuando podemos diferenciarlo de otro tipo de problemas, aplicamos las técnicas de fisioterapia adecuadas y controlamos otros factores productores del cólico, como puede ser una mala posición a la hora de dar el pecho, los cólicos mejoran en muy pocas sesiones.

Desde la fisioterapia, podemos realizar un diagnóstico bastante certero mediante la cumplimentación de un test por parte de los padres en el que se valoran una serie de variables. Este test nos permite saber también si el cólico tiene un perfil más superior (reflujo más dificultad para eructar), o inferior (estreñimiento más dificultad para expulsar los gases), lo que también nos sirve para abordar el tratamiento de la forma más adecuada.

Existen ciertos aspectos del bebé y su comportamiento que nos pueden ayudar a identificar si padece un cólico:
  • el primero es el llanto repentino e inconsolable, que suele aparecer a última hora de la tarde.
  • la frente del bebé suele estar muy roja.
  • el bebé aprieta mucho los ojos y las manos.
  • se encoge y se estira con mucha fuerza.
Las posibles causas de este problema son variadas y comprenden desde aspectos fisiológicos, como la inmadurez del sistema digestivo del bebé, aspectos musculares o biomecánicos, problemas durante la alimentación del bebé (uso de biberones, malas posiciones del bebé a la hora de mamar), la alimentación o el consumo de otras sustancias por parte de la madre (tabaco, medicamentos, ciertos alimentos...) y sólo en algunos casos, alguna patología real del bebé.

Por suerte, si el bebé padece cólico del lactante existen una serie de herramientas para resolver el problema. Desde la fisioterapia disponemos de técnicas que son de mucha ayuda y suelen ser efectivas a muy corto plazo. 

En primer lugar, podemos realizar técnicas manuales muy suaves sobre el abdomen del bebé con el fin de mejorar el tránsito y la expulsión de las heces y los gases. También podemos valorar la capacidad de los músculos de la cara y boca para ver si son capaces de realizar una buena succión y tratarlos en caso de existir alguna alteración. Además, podemos enseñar a los padres a realizar un masaje muy suave sobre el bebé sin producirle ningún daño, para que se lo realicen en casa y enseñarles algunas pautas en cuanto a las posturas o a cómo coger al bebé adecuadas para calmar el dolor del cólico. Por último, tanto el fisioterapeuta como el pediatra o la matrona pueden enseñar a los padres a mover, coger o dar de comer al bebé de una forma adecuada para prevenir los cólicos.

¡Como siempre, espero que os haya sido útil!!

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